La primera vez que Harry ve Hogwarts es una imagen que nunca olvida: los alumnos de primero en pequeñas barcas sobre el Lago Negro y, por encima de ellos, el castillo se alza hacia el cielo nocturno con sus innumerables torres y ventanas iluminadas. Escaleras que cambian de dirección, cuadros que hablan y pasillos que ni siquiera los gemelos Weasley conocen todos. No es de extrañar que uno se pierda allí.
Con el Puzle Harry Potter El castillo de Hogwarts montas tú mismo el castillo pieza a pieza, nada menos que con 1000 piezas. Ya la caja parece un viejo infolio de la Sección Prohibida: marrón oscuro, ornamentos dorados, los escudos de las cuatro casas, el Sombrero Seleccionador y una lechuza que trae una carta. En el centro se alza Hogwarts y, por un viaducto, llega humeando el Expreso de Hogwarts. Terminada, la imagen mide unos imponentes 65 x 65 cm y, según el fabricante, la magia no acaba con la última pieza: el puzle completo desbloquea una experiencia adicional.
Para todos los potterheads que prefieren pasar las largas noches de invierno con chocolate caliente y trabajo minucioso. ¿Travesura realizada? Solo si falta una pieza. ;)